Xeros
Xeros es el eje emocional y moral de Los Doce Cetros. Es un mercenario marcado por su condición de semidemonio, alguien que no termina de pertenecer ni al mundo humano ni al demoníaco. Esa naturaleza híbrida lo convierte en una figura temida, rechazada y difícil de comprender, pero también en alguien capaz de moverse entre ambos mundos y desafiar las fronteras que los separan.
Su función no es la del héroe luminoso clásico. Xeros parte desde la oscuridad, desde la culpa, la violencia y el aislamiento. A primera vista puede parecer un villano o una amenaza, pero bajo esa apariencia hay un personaje que todavía conserva vínculos humanos, aunque intente ocultarlos. Su preocupación por Velindara, su relación con antiguos compañeros y las heridas de su pasado demuestran que no está tan vacío como aparenta.

Dentro de la historia, Xeros funciona como un antihéroe: alguien peligroso, endurecido y moralmente ambiguo, pero capaz de hacer lo correcto incluso cuando no espera redención ni reconocimiento. Su arco gira alrededor de esa tensión entre lo que parece ser, lo que teme ser y lo que todavía puede elegir ser.
También es un catalizador para otros personajes. Su presencia afecta a Velindara, a Shatym, a Gángar y al propio conflicto entre humanos y demonios. Xeros no solo avanza por la historia: arrastra pasado, culpa, deseo de supervivencia y una posibilidad incómoda de reconciliación entre mundos enfrentados.
En el fondo, Xeros representa la pregunta central de muchos héroes oscuros: si alguien nacido o condenado a ser visto como un monstruo puede seguir conservando algo humano y decidir actuar como algo más que aquello que los demás esperan de él.
El Diseño
Tenía claro desde el principio que mi protagonista debía tener una apariencia oscura. No necesariamente en espíritu, pero sí en presencia. A lo largo de mi vida he leído mucho cómic de superhéroes. Mi infancia estuvo marcada por Spider-Man y Batman, pero durante mi adolescencia apareció un personaje mucho más sombrío: Spawn, de Todd McFarlane.
Del mismo modo que no pueden negarse las reminiscencias de Venom en Spawn, tampoco voy a negar que mi estilo de dibujo y diseño está notablemente influido por McFarlane.
El propio nombre de Xeros tiene un origen personal. Es una abreviación de xerocitosis, un tipo de anemia hemolítica congénita que existe y que padezco. Dicho de forma sencilla, implica que los glóbulos rojos se deshidratan y se degradan antes de completar su ciclo habitual. Además, la raíz xero significa “seco”, una idea que encajaba a la perfección con la personalidad del personaje.
Quería crear una armadura tétrica, una figura capaz de imponer temor; alguien que, a primera vista, pudiera parecer incluso un villano. También había matices que evocaban a Arthas, el Rey Exánime, de Warcraft: esa mezcla de poder, tragedia y amenaza visual.
El primer diseño era muy “spawniano”. La máscara, el guantelete, la silueta general… todo tenía una clara influencia de aquel imaginario oscuro. En un principio, Xeros llevaba también un enorme puño de hierro inspirado en Sieger, del videojuego Samurai Shodown II, aunque finalmente decidí simplificar el diseño y dejar un solo puño metálico en su brazo izquierdo.
El arma de Xeros es una lanza doble, o espada doble. Quería que tuviera una presencia similar a la de Darth Maul, pero no podía introducir una espada láser en una historia de fantasía de espada y brujería. Así que opté por un arma que pudiera manejarse de forma parecida, pero integrada en ese universo.
Durante un tiempo estuve tentado de llamarla Laitsaber, por razones bastante obvias, aunque pronto me pareció una idea demasiado absurda. Después pensé en el nombre científico del tiburón blanco: Carcharodon carcharias. Busqué una semejanza fonética que funcionara mejor dentro del mundo de la historia, y así nació el nombre de Karchadón.
Mi sorpresa fue enorme cuando, en 2003, vi por primera vez los diseños del Rey Brujo de Angmar para El Retorno del Rey. El parecido del yelmo era evidente. Pero ya no podía echarme atrás: Xeros ya estaba creado.
En 2004 entinté el que acabaría convirtiéndose en su diseño definitivo.
También hice pruebas del personaje sin el yelmo, con la idea de que este pudiera encajar como una hombrera cuando Xeros no lo llevara puesto. Era una solución visual que me interesaba mucho, porque permitía conservar la presencia del yelmo incluso cuando el rostro del personaje quedaba al descubierto.
Conseguir un diseño estable de Xeros mediante IA ha sido un verdadero quebradero de cabeza. Lograr que replique el yelmo con coherencia en dos imágenes distintas ya es complicado; y con el guantelete, todavía más. Aun así, con insistencia, he conseguido resultados muy fieles a lo que diseñé originalmente y a la imagen que tenía en mente.
Sin embargo, intentar que la IA encaje el yelmo como hombrera sigue siendo, por el momento, una tarea prácticamente imposible.

