Phager de Aspharoth
Phager de Aspharoth es uno de los servidores más inquietantes de Overlock y una de las figuras más siniestras de Vhaganor.
Pertenece al antiguo clan de Aspharoth, un linaje demoníaco ligado al conocimiento, la magia, las almas y los secretos que se ocultan más allá de los límites visibles del mundo. No es un guerrero brutal como los Gargos ni un conquistador de primera línea. Su peligro nace de otra parte: de lo que sabe, de lo que puede manipular y de la forma en que se mueve entre sombras, rituales y antiguos poderes olvidados.
Dentro de la corte de Overlock, Phager actúa como una especie de consejero oscuro. Es una presencia incómoda, incluso para sus aliados: servil cuando le conviene, venenoso cuando habla y peligroso cuando parece limitarse a observar.
En la historia, Phager representa la corrupción del conocimiento. Aquello que nace como sabiduría puede terminar convertido en control, obsesión y dominio. Allí donde otros personajes buscan poder mediante la espada, él lo busca a través de secretos, almas y puertas que quizá nunca debieron abrirse.
No es el rostro más visible del mal en Los Doce Cetros, pero sí uno de sus engranajes más perturbadores.
Diseño
Phager fue creado a partir de retazos.
Tenía un viejo muñeco que me regaló una de mis primas. Era una mezcla extraña entre una cabra, un extraterrestre y un calamar. Un ser rarísimo, de esos juguetes difíciles de ubicar, que se quedan grabados precisamente porque no sabes muy bien de dónde han salido ni qué se supone que son.
No lo imaginé como un guerrero. Para mí era un ser encorvado, sibilino y siniestro. El típico villano que teje entre sombras, más cercano a un consejero perverso que a un combatiente. Algo así como Jafar en Aladdín, pero aconsejando a un sultán maligno.
Por supuesto, cambié muchas cosas para hacerlo mío.
Los Aspharoth están deformados, mutilados por la corrupción de Narborgh, y Phager debía reflejar esa decadencia de una forma especialmente perturbadora. Le añadí alas vestigiales, una mandíbula escindida y antinatural, casi imposible para la dicción salvo en la mente llena de imposibles de un lector, y cuatro extremidades inferiores multifuncionales que reforzaban su aspecto anómalo.
Pero su rasgo más característico es el vacío insondable de su abdomen.
No quería que fuera solo una herida o una deformidad física. Tenía que parecer algo maligno, algo innombrable; una ausencia imposible en medio del cuerpo, capaz de sugerir que Phager ha sido tocado por fuerzas que no pertenecen del todo a este mundo.
Un eco de terror cósmico dentro de un demonio que ya era inquietante por sí mismo.

